Diario de un encierro. Día XXXIII




¿Por qué si pienso en el 33 lo hago en Bird y no en Pippen, Jabbar o Marc Gasol?


Sabemos por García Márquez que la vida no es como uno la vivió, sino como uno la recuerda para contarla. Es curioso, pensando en que esta será la trigésimo tercera página de este diario, me ha dado por asociarla a Larry Bird y a su legado como jugador de los Boston Celtics, un equipo con el que simpatizo por motivos que no acierto a explicar. Y únicamente, al hacerlo, era consciente de estar dejando a un lado al gran Scottie Pippen, que también llevó ese número durante toda su carrera. Pero no me acordaba de que este, el 33, también fue el número que vistió Kareem Abdul Jabbar, el máximo anotador de la historia de la NBA. Y los seguidores más jóvenes me dirán que el descuido más imperdonable es el de no haber citado en esta lista a Marc Gasol.

Así suele ser la revisión del pasado, o el juicio sobre unos hechos que nadie contempló, aunque después, sentenciados, adquieren sorprendentemente la condición de verdaderos e irrefutables. Lo mismo sucede con el recuerdo, en la medida en que se le encuentra un acomodo con lo que sucedió después, aunque entonces no se supiera. Todo esto para poner en contexto, y rebajar las expectativas, la revisión histórica de filosofías y argumentos de juego que, bajo mi modesta y limitada perspectiva, supusieron un punto de inflexión o alcanzaron una relevancia suficiente como para ser incluidas en la siguiente reflexión.

Lo que van a ver a continuación, si les apetece, pretende ser un elemento de apoyo para la planificación de una imaginaria temporada 2020-2021, en un entorno desconocido (pocos entrenadores saben a fecha de hoy si tendrán trabajo, mucho menos dónde) y sin apenas información que valorar, lo que es malo y bueno al mismo tiempo. Lo que sigue no es ninguna receta mágica, pues todo depende, precisamente, de la creatividad de vosotros, los entrenadores, para tejer y destejer, estudiar y descartar, planificar para luego improvisar. Lo que van a ver son sistemas que funcionaron en un pasado reciente, con jugadores muy concretos. De hecho, si un solo principio general se puede extraer del siguiente trabajo es que hay una simbiosis perfecta entre la fórmula y los componentes, entre la filosofía y los principales protagonistas de este deporte: sus jugadores.



UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

0 comentarios:

Publicar un comentario