Diario de un encierro. Día XXI






Anatomía de un equipo de baloncesto. 


Me cuenta un joven ámigo residente que lo más difícil de gestionar en estos días de cuarentena son los egos de los diferentes especialistas que están atendiendo la crisis sanitaria en los distintos hospitales. Muchos cuestionan el trabajo de los otros, criticando la falta de previsión. Otros dudan de los que toman decisiones, considerándose más capacitado que ellos. Cuando falla el protocolo se abre un abismo a resolver en base a jerarquías más o menos definidas. Y yo, mientras, pensaba en un equipo de baloncesto.

La estadística avanzada y el Analytics parecen premiar dos cuestiones que parecen contradictorias pero que no lo son. Por un lado, la versatilidad parece un valor en alza, así son los jugadores más dominantes de la actualidad: Lebron James, Giannis, Zion Williamson, hasta Luka Doncic podría entrar en esta definición. Por otro, los que no son hijos de dioses, deben asegurarse su puesto por la vía de la hiperespecialización.

Si mides 1,80 y no tienes la calidad de Kyrie Irving, tendrás que meterte en la mente de tus oponentes, jugar al límite del reglamento y anotar los tiros abiertos. Si mides 1,90 debes poder jugar todos los pick and roll posibles y ser buenísimo, en general, en la labor anotadora, siendo muy fiable en los tiros abiertos. Con 2 metros te puedes apañar si puedes defender del 1 al 4 (al 5 en caso de small ball), metes los tiros abiertos y juegas sin balón. Los 2,10 ya no aseguran nada si no puedes intimidar penetraciones, aceptar cambios en los últimos segundos y anotar un porcentaje decente de triples.

Sabiendo esto, recorramos el camino a la inversa. Conocidas las necesidades del hospital, esto es del equipo, como hipotéticos directores de cantera o entrenadores en alguno de los mejores centros de formación del país, escuelas donde los jugadores y sus familias acuden con expectativas razonables de prosperar, ¿cambiaríamos algo los modelos de entrenamiento? ¿Filtraríamos antes quién puede llegar a ser un sucedáneo de Doncic y quién debe conformarse con ser Dellavedova? ¿Quién el jugador total y quién el cortador por esquina, obligado a tomar los tiros abiertos que tiene que tomar?

No estoy seguro, la verdad, reclamo vuestra ayuda. No sé si nuestro modelo especializa demasiado pronto o, si por el contrario, depositamos demasiadas esperanzas en gente a la que arruinamos la vida ocultando sus virtudes y poniéndolos ante el espejo de sus defectos. Tampoco tengo claro en si nos enamoramos demasiado de los pequeños habilidosos y le quitamos muchas horas de balón, protagonismo y errores, sobre todo errores, al que tiene las cualidades morfométricas.

Y de vuelta a los equipos semiprofesionales y profesionales, ¿cómo de especializada/jerarquizada os gustaría que fuera vuestra plantilla? Phil Jackson, en una de sus experiencias en la CBA planteó un modelo casi comunista de igualdad salarial. Los expertos en preparación física alaban alargar la rotación, lo que, en definitiva, lleva a repartos de protagonismo bastante solidarios. Y, sin embargo, también parece necesario un cierto liderazgo, un cierto reparto de funciones, no sé hasta qué punto una definición clara de roles, especialmente en los momentos críticos, cuando el jefe de servicio o entrenador se siente superado por la cantidad de derivadas que tiene que barajar y todo depende, en definitiva, de lo que esos cinco especialistas, el cirujano, el internista, el cardiólogo, el neurólogo y el residente decidan por acción, omisión y aceptación.



UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

0 comentarios:

Publicar un comentario