La leyenda del cojo


Con la llegada de agosto el paisaje de la meseta castellana presenta un color amarillento sólo entrecortado por el verdor de las riberas. En el fragor de la cosecha del cereal he visto en ese agricultor montado sobre su tractor a un hombre duro, no tanto como el campesino de antaño más entregado a sus fuerzas por la ausencia de ayuda mecánica, pero sí a un honrado trabajador tratando de extraer el máximo beneficio a la tierra. Es, quizá, por eso que hace dos días escribí sobre Nikos Galis. Y es, seguramente, en su honor, que hoy ha venido a mi memoria una de las actuaciones más épicas de cuantas se han visto sobre el parqué de una pista de baloncesto.

Hay escenarios míticos en los Balcanes, en la Hélade, por qué no también en Bolonia, en Milán o en Barcelona en los que grandes jugadores europeos han sentado cátedra. Hay, en el nordeste de la gran nación, verdaderos jardines para escribir sobre ellos las más bellas poesías. Sin embargo, en los años ochenta, no había mejor atmósfera para triunfar que la del Forum de Inglewood, la sede del equipo más laureado de la década, del que desplegaba el juego más espectacular y en el que se habían reunido varios de los mejores jugadores de la historia.

Corría el tercer cuarto del sexto partido de las finales de 1988 entre Los Ángeles Lakers y los Detroit Pistons. Los de Michigan dominaban la serie 3 a 2 imponiendo un estilo que ni mucho menos se asemejaba a lo que la leyenda ha escrito sobre él. Duros y rudos puede que sí, pero en un quinteto en el que coincidían Isiah Thomas, Joe Dumars, Adrian Dantley o Bill Laimbeer no se puede hablar de falta de talento.

Con 56-48 a favor de los Lakers en el inicio de uno de esos cuartos que los buenos aficionados siempre recordarán, el número 11 de los Pistons, el "asesino con cara de niño" anotaría 14 puntos seguidos para poner a su equipo en franquía en el marcador. Y lo que iba camino de ser una exhibición para el recuerdo pareció venirse al traste después de que Thomas pisara a Michael Cooper durante una transición torciéndose su tobillo después de asistir a Dumars.

Fue entonces cuando el tiempo pareció querer detenerse. Tras un intento fallido de recuperar la verticalidad el dolor devolvió al bueno de Isiah al parqué donde hubo de ser atendido. Sólo estuvo treinta y cinco segundos fuera de la cancha durante los cuales a los Lakers les dio tiempo a anotar en dos ocasiones favorecidos por los hombros caídos de unos Pistons que veían alejarse un sueño que hasta la lesión de su líder habían sentido muy cercano. Chuck Daly se llevaba las manos a la cabeza tras un imperial gancho de Magic. Tiempo muerto. Gritos de Laimbeer, lamentos del resto. Gesto de responsabilidad de Thomas al regresar a la cancha.

15-7 para los Pistons en lo que resta de cuarto. Once nuevos puntos para la cuenta del base de azul que durante determinadas acciones pareció no verse aquejado de ninguna dolencia. Sin embargo, una canasta espectacular apoyándose en tabla tirando por elevación sobre su pierna izquierda y apoyando de nuevo esta misma pierna al caer fue reveladora de su verdadera condición.

Balance de los doce minutos: 25 puntos con 9 aciertos de 11 intentos. Los Pistons arriba 81-79 y el Forum de Inglewood en silencio para no perderse ni el más mínimo detalle de lo que estaba ocurriendo, de cómo un chico de Chicago estaba profanando su particular mausoleo.

La historia es cruel. El sexto partido y con él la gran opción de anillo para los Pistons se les escurrió de las manos en los últimos segundos gracias a una suspensión maravillosa de uno de los grandes olvidados de aquellos Lakers, Byron Scott. Finalmente, el gran Kareem remataría la remontada angelina con dos tiros libres que acabaron por sellar el 103-102 que suponía la igualdad en la eliminatoria y el golpe moral casi definitivo para unos Pistons que aún pelearían en un séptimo encuentro que sólo cedieron por tres puntos y en el que James Worthy, al fin, reclamó para sí el lugar en la historia que le corresponde y que siempre le había sido negado por vivir a la sombra de mitos como Michael Jordan (pues aunque Worthy era la estrella del equipo de North Carolina de 1982, Jordan anotó la canasta ganadora), Kareem Abdul Jabbar o Magic Johnson (quien probablemente además de hacerle sombra le convirtiera en un mejor jugador de lo que nunca imaginó el 42 de los Lakers). Su triple doble fue memorable, sí, pero el tercer cuarto de Isiah Thomas en el Forum de Inglewood es simplemente historia con mayúsculas del baloncesto, una de esas piezas de teatro sin la cual no se puede entender el arte.

Sólo Isiah Thomas sabe cuánto dolor padeció en su tobillo y hasta qué punto el olor a título anuló sus sentidos pudiendo completar los doce minutos más increíbles de la historia de nuestro deporte. Grandes reapariciones como la de Willis Reed en 1970 para dar a los Knicks su primer anillo cuando se le esperaba en el banquillo con la rodilla escayolada o la de Paul Pierce al ritmo de "Eye of the Tiger" en el primer partido de las finales de 2008 serán recordadas para siempre con una mezcla de sospecha y admiración. Para mí no hay dudas. Estos jugadores son capaces de resistir el dolor a un nivel que los mortales desconocemos y es esa, nuestra ignorancia, la que nos hace muchas veces sentirnos incapaces de comprender su gesta y caer en la especulación.

Os dejo con la más condensada muestra de la exhibición de este pequeño héroe americano al que el Dios del juego, si es que existe, recompensaría un año más tarde cuando se hiciera con el primero de sus dos anillos de campeón. Un balón, dos canastas y un héroe. 



UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

11 comentarios:

JGP Producciones dijo...

Yo vi aquel partido en directo, bueno y la serie completa... Ufff, que maravilla de serie!! 7 partidos casi siempre por encima de los 100pts con contraataques, defensa y duelos de un nivel incalculable.

Para aquellos que critican el baloncesto de los 80 y 90 son muy recomendables, para ver lo que era baloncesto y no la basura que se ve hoy en día.

Los quintetos lo decían todo:
Rodman, Isiah, Dumars, Lambieer y Salley con Vinnie Johnson en el banquillo por Detroit

Kareem, Magic, Worthy, Green y Scott con Cooper en el banquillo por los Lakers

Estaba claro que allí no se regalaba nada, anotadores excelentes, pasadores mejores aún, defensa con uñas y dientes y un ritmo de baloncesto CON CEREBRO nunca igualado.

Pero como bien cuenta JJ, lo de Thomas en el 6º partido no tiene nombre, que HÉROE y que PASIÓN por el baloncesto, no como los RAPEROS de hoy en día que cierran la NBA por querer más dinero para sus cuentas de millonarios sin pensar en el basket más que en su próxima portada de revista VANITY FAIR.

Eso sí, no me atrevería a meter al grandísimo PIERCE en la misma categoría que Thomas, Jordan y otros jugadores con afecciones físicas serias ya que es un CONOCIDO exagerado, teatrero y sucio jugador. Con una calidad y siendo un ganador, pero desde luego... Su "merma" física no es comparable, y del todo cuestionable en magnitud por su falta de credibilidad.

Es lo que tiene hacer teatro a lo FUTBOLISTA tan a menudo. Que al final nadie te cree.

Saludos y por cierto yo siempre fui muy fan de B.Scot, gran defensor, buen tirador y excelente finalizador con sus mates.

JGP Producciones dijo...

Soy Javi Legends, pero me he equivocado de Login y he entrado con el de la empresa... :S

Explorador dijo...

Jo, que tío. No le vi jugar, y vaya si me hubiera gustado...

Juan José Nieto dijo...

JGP, JaviLegend, o cualquiera otro de tus múltiples nombres ;) ¿me estás queriendo decir que las once puñaladas que le asestaron en la espalda también forma parte del atrezzo de la gran obra de teatro del gran actor Paul Pierce? Yo estoy seguro de que se dañó la rodilla y, de hecho, dedicó gran parte del verano a la rehabilitación de la misma.

Y sí, aquellas finales Pistons-Lakers eran de gran calidad. Los de Detroit tuvieron que cambiar a Dantley (gran jugador, pero que generaba problemas de química en el vestuario) por un Mark Aguirre (número 1 del draft de Isiah Thomas) que nunca llegó a tener el talento anotador de Dantley pero que enseguida congenió con el resto de Bad Boys.

Explorador, estamos en las mismas, cómo me hubiera gustado verle en directo y no como entrenador o general manager de dudosa valía.

Campeadora dijo...

A mi me asombra leerte, no lo viviste pero lo relatas como si asi hubiera sido. Me viene a la cabeza el comic de la revista gigantes con el Din don din de Trecet. Tengo un ejemplar por ahi de aquellos años, a ver si te lo paso. Un abrazo y buen baloncesto.

JordanyPippen dijo...

Simplemente, muy muy buena la entrada!!!

Javier Palao dijo...

Querido JJ, esperaba una buena agumentación por tu parte.

Me temo que las puñaladas de Pierce fueron bien ciertas, y jamás he mencionado eso (que por suerte no termino en desgracia), siempre me he referido a su ACTUACIÓN (nunca mejor dicho) DENTRO de la cancha.

Cuantas veces se le ha pillado retorciéndose en el suelo cuando no ha habido nada, la cámara de TV no perdona y muchas veces por un roce a exagerado un dolor que no correspondía.

Lo de su rodilla, pues tendría algo de dolor, pero el teatro de la bici y su puesta en escena para regresar como supuesto héroe, no se la cree nadie (excepto los ultraFans). Como digo es un gran jugador, casi tanto como actor.

Thomas tuvo un esguince más que real, Jordan tuvo de todo desde esguinces de muñeca o tobillo, a fiebre, meñiques del pie literalmente reventados, o tantos otros jugadores que se lesionaron seriamente. La cámara lo capta todo y lo de Pierce fue una mala postura, no una caida brutal, un golpe tremendo o una torcedura estremecedora. Cierto es que Perkins le toco por detrás al caer, pero su milagrosa resurrección no cuadra con una gran lesión como la de Thomas al que se ve CLARAMENTE cojeando y saltando sobre un solo pie.

De hecho no veras muchos videos titulados FAKE INJURY sobre ninguno de los grandes, y sobre Pierce hay una colección enorme.

Y es que es el cuento del pastor, tanto miente que viene el lobo... que al final nadie le cree.

En fin es un poco PEPE u otros legends que a veces exageran el más mínimo contacto, y eso no lo soporto
¡¡¡Se un hombre, que esto es un deporte de contacto!!!

Juan José Nieto dijo...

@ JordanyPippen Muchas gracias.

@JaviPalao Tendrías que visitar los foros y blogs sobre los Celtics para saber la cantidad de veces que Pierce ha jugado con dedos dislocados, rodillas que necesitaban ser drenadas o tobillos recién lesionados. Es más, creo que esto es aplicable a la mayoría de grandes jugadores de la liga que aplican eso de "puedo andar, puedo jugar". Y Pierce no es diferente aunque sus siete puntos seguidos después de regresar a la pista tras la lesión puedan parecerlo. Eso se llama superación!

Javier Palao dijo...

Vuelvo a insistir... Es uno de los grandes, pero no es comparable a Thomas, no solo porque sus mermas (todas las que comentas) no son comparables (necesitar un drenado no es nada, a Pepe se lo hacen casi cada mes y entrena y juega siendo una NENAZA), pero es su ACTING lo que le baja de escalón definitivamente.

Negarás ese hecho?? Tengo que fuscarte la colección de videos??? Pq bien podría jugar en la Liga Española de Fútbol con sus actuaciones (hasta que pitan).

Abrazos!!

Juan José Nieto dijo...

Si te refieres a este tipo de actuaciones estoy totalmente de acuerdo. Pobre aficionado que por un momento creyó que se quedaba sin botella de agua...

http://www.youtube.com/watch?v=Gdj5ZbUEH1k

Por el resto sigo en desacuerdo. Es un jugador muy duro y hasta el propio Shaq ha salido en su defensa diciendo que muchos periodistas tendrían que haber sabido en qué condiciones físicas había jugado los playoffs de este año. Pero en fin, creo que no alcanzaremos ningún acuerdo en este sentido...

Javier Palao dijo...

Zanjaremos pues, pero al menos reconocerás que al exagerar sus gestos, pierde carisma.

E insisto, Pierce me gusta, definitivamente mucho más que Bryant (Siendo peor, pero más ganador puro).

Brazos

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