Aclarando conceptos (VII)






Séptima y última, por el momento, (ya os habiáis hecho ilusiones) entrega de la sección más longeva de este blog. En el ánimo de actualizar su contenido y espoleado por el regalo, a costa de mi vigésimo sexto aniversario, que me hizo mi hermano de la obra “Bounce: the language of the game of basketball” me he decidido a seguir incorporando términos a una lista que a base de tiempo (perdido) y esfuerzo (baldío) puede llegar a parecer notable y exhaustiva. En realidad me quejo por vicio pues en su realización disfruto, aprendo y, además, a posteriori, recibo la siempre bienvenida gratificación de los lectores. Vamos, pues, a ello.



Un shootout bien podría ser un tiroteo, un duelo cara a cara en el OK Corral o en los llanos de Tombstone. De hecho, eso es lo que el diccionario Oxford nos dice que es un “shootout”, pero en Oxford, ya se sabe, de remo mucho, pero de baloncesto poco. Así que sin ánimo de corregir a sus ilustres rectores, os diré que en la jerga baloncestística el shootout es ese entrenamiento de tiro que la mayor parte de los equipos programan para la mañana anterior al partido y al que los jugadores llegan luciendo legañas, ojeras y alientos bastante sospechosos. También se dice de un partido que se ha convertido en un shootout cuando dos jugadores intercambian golpes sin que exista, apenas, circulación de balón. Vamos, imagínense un duelo entre Kobe Bryant y Allen Iverson en sus mejores tiempos. No, no. Uno contra uno no. Cinco contra cinco. Los demás mirando, claro. 





Un swingman no es un hombre que se balancea (traducción literal de swing), pues ése sería más bien nuestro ni honrado ni creíble, aunque presidente, Mariano Rajoy. Un swingman, en baloncesto, es todo jugador capaz de ejercer las veces de escolta (shooting guard) y alero (small forward). Si ahora son muchos los que pueden doblar con garantías en ambas posiciones, he de decir, en defensa de este término, que décadas atrás este tipo de jugador era “rara avis”. El primero de la historia, tal vez el mejor, fue John Havlicek.



Siguiendo en esta línea he de avisaros de que tweener no es una nueva red social con la que comunicaros con vuestros amigos, conocidos y desconocidos por medio de 10 caracteres, sino ese jugador versátil que puede actuar en diferentes posiciones sin que su rendimiento, bueno o malo, se resienta.



Travelling es lo que hacen los turistas, los vagabundos y también los jugadores que, queriendo sacar una ventaja respecto a su defensor o por mero desconocimiento del asunto, despegan tres veces la zapatilla del suelo con el balón cogido o mueven el pie de pivote antes de botarlo. Pasos, en román paladino. Y no necesariamente, amigos colegiados, sinónimo de reverso o traspié. Y sí, me aseguran desde FIBA que los árbitros de la final de los Juegos Olímpicos de Pekín conocían su definición. 





Un outlet pass no es una acción técnica defectuosa. Tampoco está fuera de temporada ni pasada de moda (aunque algunos entrenadores lo detesten. Por qué darlo, pudiendo jugar la posesión completa). Se trata de un pase rápido, generalmente tras rebote defensivo, para iniciar un vertiginoso contraataque. Varios hombres altos dominaron y aún dominan este arte. Se me vienen a la cabeza Kareem Abdul Jabbar, Arvydas Sabonis y el propio Marc Gasol. 





Termino este repaso hablando del felizmente recuperado para el baloncesto FIBA, jump ball. No se trata, adelanto, de Paquirrín dando botes, es decir, una bola que salta, sino de la acción que en España hemos venido llamando salto entre dos y que, últimamente (hasta la última reforma del Reglamento), quizá por aquello del talante y la alianza de civilizaciones había sido sustituida por una democrática y salomónica flecha que atribuía a diestra y siniestra la posesión en el inicio de los tres últimos cuartos y tras cualquier acción de lucha.



Sin más, me despido ya de vosotros deseándoos un feliz día de la Asunción, día que sé que, por lo menos los que tenéis pueblo, festejaréis religiosamente acudiendo puntualmente a misa tras haber dormido las pertinentes ocho horas de rigor. 

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UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

1 comentarios:

Javier Palao dijo...

jejejeje esta vez me has pillado con el "tweener"

Abrazos!

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