Justicia y deportividad



Hace unos años descubrí que ley, derecho y justicia son conceptos muy distantes. Aquel doloroso despertar, aquel repentino aterrizaje en la cruda y vil realidad no consiguió que cejara en mi empeño por fomentar la buena conducta en el marco de una actividad, el deporte, que encierra en su propia esencia la posibilidad de perder, la opción de caer derrotado y de aceptar, o no, la frustración que ello supone.

Es en la derrota donde se conoce la verdadera naturaleza de cada ser humano, es en ella donde se distingue sin matices al conformista del insatisfecho, pero también al hombre del aún niño. Es en esos instantes del deporte, pero también de nuestra propia existencia, en los que vemos alejarse de nosotros lo que más deseamos, cuando unos muestran entereza mientras que otros se derrumban cual castillo de naipes arrastrado por el cierzo.

¿Y todo esto a cuenta de qué? Os preguntaréis. Estoy pensando en Goran Dragic, un zurdo bendecido por un inmenso talento y por una capacidad para el dribling de la que muy pocos pueden presumir. Dragic disputó un buen partido contra España y, poco a poco, va demostrando todo lo bueno que se venía diciendo de él desde edades muy tempranas. Sin embargo, en una acción aislada del juego, en pleno aluvión de canastas españolas sin respuesta en el aro contrario, al bueno de Goran le dio por llevar a cabo una de las acciones más peligrosas que se pueden ver en una pista de baloncesto. El "11" esloveno posó con alevosía su pie derecho en la zona natural de caída de los pies de José Manuel Calderón que aún se encontraba en el aire realizando una magistral suspensión que acabó con un triplazo.

Esta jugada que, tengo que decirlo, se enseña en más de una escuela de baloncesto, ha hecho famosos a algunos jugadores como Bruce Bowen y ha ocasionado numerosas lesiones de tobillo. Estas acciones y no los pequeños rifi rafes que acaban con empujones o algún leve toque en la cara del rival son las que ocasionan el mayor perjuicio al jugador al impedirle llevar a cabo su profesión. Curiosamente, Dragic, se fue con una técnica por el encontronazo con Navarro y sin ninguna sanción disciplinaria tras poner en riesgo la integridad física de Calderón. Es aquí cuando entra en juego el término justicia. Para Tomás de Aquino y es ésta, quizá, la definición más universal de este término, justicia es dar a cada uno lo que es suyo. Eliminando el cariz materialista que exuda de esta definición podemos concluir que para Tomás de Aquino la justicia nada tiene que ver con la aplicación de un reglamento que no deja de ser una convención necesaria para que se pueda llevar a cabo una actividad en la que confluyen intereses contrapuestos entre los que hay que mediar tratando de alcanzar un término medio ideal. Dejo de filosofar para concluir afirmando que justicia no es aplicar al pie de la letra el reglamento si éste resulta alejado de lo que se concibe como adecuado en cada situación. El positivismo ha hecho mucho daño. El juez o árbitro ya no se pregunta qué es lo más justo, sino cuál es la decisión que se ajusta más a lo dictaminado por unas eminencias (legisladores) que tanto en la vida cotidiana, como en el deporte no son más que hombres imperfectos dominados por sus más bajas pasiones e instintos (ganar elecciones, mantenerse en su cargo, presumir de poder).

En definitiva y expongo mi tesis para que me acribilléis a cañonazos. En el mismo día en que se plantea una posible sanción para Cristiano Ronaldo por decir, textualmente, "que el arbitraje fue una vergüenza", el día después en que un jugador que pudo causar una lesión muy grave fue más duramente castigado por juntar su cabeza con la de Navarro que por la propia acción alevosa propongo que:

Dado que son las acciones antideportivas las que realmente atentan contra el espíritu del juego y contra la salud de los deportistas y dado que las palabras hacen sólo el daño en función de la importancia que el aludido quiera darles... Sean mucho más castigadas las acciones que pueden provocar lesiones graves que aquellas otras tradicionalmente consideradas como "faltas de respeto" y, por supuesto, que aquellas declaraciones que no son más que la expresión de un derecho a la libertad de expresión pues, aunque pongan en duda el ejercicio de la autoridad por parte de un encargado de impartir justicia, no son éstas las que impedirán a un compañero-rival seguir ejerciendo aquella labor por la que se les paga. En este caso, jugar al fútbol o al baloncesto.

Os dejo con Bruce "Lee" Bowen y espero vuestras réplicas, 



UN ABRAZO Y DEPORTIVIDAD BIEN ENTENDIDA PARA TODOS

16 comentarios:

Antonio Villalba dijo...

Dragic tuvo suerte ya que no hubo imágenes de TV con su acción...

Mo Sweat dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. Yo también condeno con todas mis fuerzas este tipo de acciones; mucho peores que aquellas que solo buscan sacar de quicio al rival, pero sin poner en peligro su integridad física.

Y dejando aparte las sanciones o decisiones arbitrales, centrándonos sólo en las personas en sí, un tipo que haga esto, sea en NBA, en ACB o en 3º catalana, demuestra que como persona es una mierda (y perdón por la expresión...).

Saludos.

JordanyPippen dijo...

Totalmente de acuerdo con vosotros, la acción de Dragic es tarjeta roja y varios partidos de suspensión.

Juan José Nieto dijo...

@Antonio, tuvo suerte desde el punto de vista mediático porque aunque se hubiera visto no hubiera tenido sanción alguna.

@Mo Sweat y JordanyPippen. No puedo añadir mucho más. Especialmente de acuerdo con tu expresión Mo Sweat.

Fervivaelbasket dijo...

Pero de eso no tienen culpa ni Dragic, ni Bowen, ni Leko (El jugador del Dínamo de Zagreb que destrozó el tobillo a Ronaldo).
La culpa es del reglamento que se aplica en ambos deportes.
Bowen repetía y repetía ciertas jugadas feas (no era esta la única) pero yo lo admiraba porque tenía la capacidad de repartir sin ser apenas sancionado (pocas faltas personales).
Basicamente, el deportista profesional, por instinto intenta aplicar a su favor el reglamento permisivo de ambos deportes, y los encargados de este deberían andar al loro de las nuevas estratagemas para anularlas y sancionarlas como es debido, ya que de lo contrario ocurre esto, lo empieza a hacer uno y el resto lo empiezan a imitar.
Lo dicho, culpa de los órganos competentes, pues el deportista es lo que es, y en caliente no se piensa a menudo lo que se hace.
¿O ME VAIS A DECIR QUE NADIE HA TENIDO UNA PEQUEÑA TRIFULCA JUGANDO O HA REALIZADO UNA FALTA POCO DECOROSA?
¿A QUE SI LAS REGLAS DEL BALONCESTO PERMITIERAN AGARRAR UN BRAZO AL RIVAL SE LO AGARRARIAIS?

Pues si eso lo hacemos aficionados, imaginaros los profesionales con la presión que llevan encima.

P.D. Esto no significa que yo no me haya acordado de la madre de Dragic en el momento, pero el análisis debe ser más profundo.

Espero las criticas al comentario.

Juan José Nieto dijo...

Allá van Fer jaja.

Si la mujer del César además de ser honrada debe parecerlo, mucho más un deportista de élite que si bien, y como apuntas, está en su derecho de utilizar el reglamento a su favor, no tiene prerrogativa alguna para hacer daño a un compañero de profesión.

En cuanto a la comparación entre aficionados y deportistas de élite, creo que es mucho más grave que esto suceda entre profesionales que ganan mucho dinero pues ellos llevan años en la disciplina de equipos donde se les ha debido explicar los verdaderos valores del deporte que no pasan, en modo alguno, por ganar a toda costa.

Y sí, en el fondo estamos de acuerdo pues urge un cambio de reglas que defina claramente lo que es justo e injusto y lo que es deportivo y antideportivo.

Ah, y yo admiraba a Bowen por sus aptitudes defensivas, pero no por vulnerar una vez tras otra el espíritu del juego tratando de ocasionar una lesión al contrincante. No son las leyes del deporte las que castigan un atentado contra la integridad física, son las leyes penales y en estas ocasiones, aunque existe un acuerdo tácito de que lo que sucede en el campo se queda en el campo, no estaría de más, de vez en cuando y como forma de enseñanza, interponer alguna querella criminal contra estos carniceros.

Saludos.

Paul Pierce dijo...

¿positivismo? ¿Santo Tomás de Aquino?... Pero, ¿de qué estás hablando? habla también del idealismo de Kant...

Temas metidos con calzador, que nada tienen que ver con el asunto.

Por cierto, con el Reglamento actual s epuede sancionar ese tipo de acciones. Solamente hay que haberlo leído, aunque Santo Tomás no dijera nada al respecto...

Juan José Nieto dijo...

Bueno, Paul Pierce, lamento tener que replicar a mi ídolo pero no me queda otra.

Positivismo jurídico en cuanto aplicación rigurosa de lo dictaminado en las leyes y Santo Tomás de Aquino en cuanto padrino de la definición más universal de justicia para contraponer ambos términos, ley (reglamento) y justicia, que nada tienen que ver en numerosos casos. Ello como entradilla para entrar a debatir sobre la justicia o injusticia del tratamiento desigual de acciones para mí muy diferentes en cuanto a sus posibles repercusiones.

Y si el reglamento deja cubierta esa parcela por qué entonces no he visto sancionado con varios partidos a ninguno de los que realizaron tal conducta, bajo mi punto de vista antideportiva. ¿Cuántos partidos le caerán a Dragic en aplicación de ese artículo del reglamento actual al que haces mención?

Paul Pierce dijo...

Sé lo que es positivismo jurídico. Y en este Europeo nadie ha aplicado el Reglamento de forma estricta. No sé qué clase de baloncesto debes ver pero te aseguro (y te vuelvo a invitar a que te trabajes el Reglamento) que nadie realiza una aplicación rigurosa.

No hay un artículo expreso que sancione esa acción pero sí se infiere de, al menos, un artículo.Sino de dos.

Paul Pierce dijo...

Por cierto, dices que los profesionales han sido inculcados en que no se debe de ganar a toda costa. Creo que tu ingenuidad va más allá de tu edad.

Juan José Nieto dijo...

Quizá peque de ingenuo, pero creo que en numerosos ámbitos deportivos se enseñan otros valores que no son necesariamente los de la victoria como única aspiración. Estoy pensando en las universidades o en las canteras de algunos clubes.

Pues si es así y el reglamento pone a disposición del juez herramientas suficientes para castigar este tipo de acciones la cuestión es, ¿por qué no se castigó? ¿por qué tuvo mayor sanción el encontronazo entre el propio Dragic y Navarro? ¿Acaso no es más grave lo uno que lo otro? ¿Acaso no es más grave un robo con violencia que una injuria?

Paul Pierce dijo...

¿Por qué dejan de sancionar muchas faltas a Pau Gasol? ¿Por qué una acción es sancionada con falta y otra idéntica que transcurre en otro partido no lo es?

Deberías decir "en algunas universidades". Por tanto,tu afirmación queda acotada a un círculo muy restringido de ámbitos.Prima más el ganar como sea.Son profesionales y el deporte se ha convertido en un negocio, no lo olvides...

Paul Pierce dijo...

¿Crees que no es intentar ganar como sea cuando muchos jugadores (Navarro,Kirilenko,Parker...yo diría que casi todos)cuando reciben una falta hacen el gesto de que estaban lanzando a canasta para que puedan disponer de 2 tiros libres?

¿O cuando el balón se va fuera todos señalan hacia qué lado debe pitar el árbitro en un claro mensaje de que es a su favor?

¿No es esto poco deportivo?¿no merece reprobación? ¿no atenta contra los más elementales principios deportivos? Entonces...¿qué me estás contando...?

Juan José Nieto dijo...

Bueno, pero no me negarás que el concepto de falta es mucho más vago que el de una acción antideportiva que puede lesionar a un jugador. Y sí, quizá tengas razón y se eduque al deportista en la victoria y no en la deportividad. Igualmente es triste, ¿no?

Esas acciones que señalas son poco deportivas, pero no ponen en riesgo la salud de ningún jugador. Y es que una cosa es ser pillo y otra violento y creo que hay que establecer diferencias en el castigo impuesto.

Anónimo dijo...

c,mmmmmmjkl kgng,nhn

Anónimo dijo...

buuu ay q poner mas imágenes

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