Verde oscuro, casi negro



Trescientos sesenta y cinco largos días. Algunos de sol, otros de escarcha. No me engañaban quienes a modo de consuelo me dijeron, el pasado 17 de junio de 2010, aquello de "la vida sigue".

Pero sin pretender parecer osado, en el corazón de un céltico sístole y diástole no siempre se alternan en simétrica armonía. No siempre detrás del hoy viene el mañana.

El seguidor de los Celtics es paradójico en esencia. Nostálgico y optimista, prudente y osado, orgulloso y eternamente insatisfecho. Capaz de hablar de Russell, Cousy, Auerbach, Havlicek, Cowens, Bird, McHale, Pierce o Garnett como si se tratasen de las deidades de una nueva religión politeísta en la que también existen los demonios. Joe Crawford, Dan Crawford y Scott Foster, pasaron a integrar esa lista negra, que nadie reconoce pero que existe. Castigaron a chicotazos los contactos en el poste bajo de unos inferiores Wallace o Davis y de un Garnett muy mermado. Sin embargo, se abstuvieron a la hora de castigar el uso pervertido de manos en la persecución de Fisher a Allen o de Artest a Pierce.

Amantes del "si" condicional, algunos aficionados de la franquicia de Boston aún creen que si Len Bias no hubiera fallecido por la brutal sobredosis de narcóticos ya tendríamos veinte banners colgando del pabellón. A otros nos basta con imaginar el séptimo partido de las pasadas finales con Perkins para saber que tendríamos dieciocho.

Las lágrimas que se derramaron hace justo un año en el vestuario visitante del Staples Center de Los Ángeles simbolizaban no sólo el ya de por sí amargo sabor de la derrota. Cuando juegas en los Celtics lo haces por todos los mitos muertos y vivos que rozaron sus zapatillas contra el brillo matizado del parqué del Garden. Cuando te enfundas la camiseta verde escuchas el inconfundible ruido de esas máquinas al frente de unos vagones que, cargados de toneladas de hierro y acero, navegaban por las vías que pasaban junto al viejo pabellón. Cuando juegas al baloncesto en Boston comprendes, al final, la pasión que envuelve a cada una de esas diez letras.

Termina ya esta travesía de trescientos sesenta y cinco días, este pasaje por recuerdos hirientes y esperanzas que no se cumplen. Defraudaron los O´Neal con un Big Three cansado y con un Rondo vestido de traje que ha de recuperar el mono de trabajo si quiere que olvidemos este año y que podamos volver a presumir, orgullosos, de nuevos triunfos. Queda atrás ya este periplo en el que el verde normalmente reluciente de los Celtics se tornó en un verde oscuro, muy oscuro. Casi negro.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

8 comentarios:

Javier Palao dijo...

No está mal tu entrada, sobre todo por la alusión cinéfila del título. Quiero pensar en ello como un sentimiento LEGENDS ;) Pero sin el aire derrotista del último párrafo.

Estamos en las semis y buscamos no dejar el año en blanco.

Orgullo Celta, orgullo Legends!!

Juan José Nieto dijo...

Pues para bien o para mal esa derrota ha marcado mucho el año de los Celtics. Se dieron una ventana de un año más para ganar un título y, además, la lesión de Perkins ha mediatizado el excesivo peso de O´Neal en los primeres meses de competición. Además, su estado nunca volvió a ser el mismo y por ello se buscó la solución del traspaso.

Anónimo dijo...

"A otros nos basta con imaginar el séptimo partido de las pasadas finales con Perkins para saber que tendríamos dieciocho."

jejeje, ya me la esperaba yo esa... Escribes, pero sabes que no es cierto. No sólo por el partido del año pasado, sino por toda esta temporada. Los Oneals no hacen mejor a Perkins por muy malos que sean (que lo han sido esta temporada).

Y cuando Perkins juega bien en LA es que está jugando contra Clippers!

Gustavo.

Juan José Nieto dijo...

No, Gustavo, tú y yo sabemos que con todos los intangibles que aporta Perkins más el descanso extra que hubieran tenido Rasheed y Garnett de cara a los últimos minutos de partido hubieran sido decisivos para invertir la diferencia final de cuatro puntos que hubo en el marcador. Pero en fin, las lesiones también juegan (sin ir más lejos la de Bynum en 2008). Todo hay que decirlo.

MartiAp dijo...

Decir que Perkins fue el motivo por el que no ganamos el año pasado el añillo es muy desmesurado, si fue un factor importante, sobre todo en la faceta defensiva. Yo cuando supe del trade Perkins Robienson por Green Krstic me sentí decepcionada porque donde más flaqueabamos era en el rebote y en defensa en la pintura... y porque los Oneal no eran jugadores fiables.
Pienso que de los errores se aprende, y desmebrar un equipo solido a mitad temporada es algo muy arriesgado.

Los Celtics necesitan como el comer un buen center...ese debe ser su objetivo numero 1.

Ninguna duda de que la temporada que viene los Celtics estarán ahi, muy dificil ganar el anillo, pero que pelearan eso es seguro. Estando Garnett es en equipo no me queda duda de que soñaran con el 18

Juan José Nieto dijo...

Pues yo estoy convencido de que con Perkins cerrando los rebotes y defendiendo uno contra uno a los Bynum o Gasol además de dando descanso a Rasheed y KG hubiéramos ganado sí o sí.

En cuanto a lo del center, creo que hay 25 equipos en su búsqueda. Es una posición muy específica cada vez peor cubierta en el baloncesto. Y es que claro, cuando aspiras a ser jugador profesional quién quiere ser el tipo que se pega por los rebotes, se dedica a cambiar tiros y a taponar y en ataque no huele la bola.

Martiap dijo...

Si esto va de soñar, porque no soñar con que Howers pueda jugar en los Celtics? Se habla de Lakers como principal destino, pero el tope salarial puede ser un problema...

No sabes la sonrisa que se me pone cuando me imagino a Rondo asistiendo a Howard...Soñar es Gratis!XDD

Juan José Nieto dijo...

Pues habrá que esperar al próximo año para liquidar el faraónico salario de KG ¿no? Además es el próximo verano cuando queda libre D12. Lo que pasa es que los Magic, antes de perderlo por la gorra forzarán un traspaso o harán un sign and trade y no sé que tienen los Celtics que les pueda interesar.

Pero ya que invitas a soñar... Soñemos!

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