Noche de candado



30 de junio. Último día del año para los profesores y para los deportistas de élite, dos tipos muy diferentes de profesionales eternamente insatisfechos y muy admirados. Los primeros, por sus vacaciones, los segundos por sus salarios.

Sin embargo, los idolatrados jugadores de la mejor liga de baloncesto del mundo están a unas horas de quedarse en el paro. La NBA está a punto de echar el cierre por la falta de acuerdo entre la liga, los propietarios de los equipos y los representantes de los jugadores.

La controversia radica, principalmente, en la flexibilidad o rigidez del límite salarial. En el último convenio se admitieron múltiples excepciones para sobrepasar dicho límite (la excepción de nivel medio, la conocida como Larry Bird para renovar a jugadores del propio equipo, la de jugadores veteranos,...). Los propietarios abogan por reducir al mínimo este tipo de vías inflacionarias, mientras que los jugadores parecen estar dispuestos, como mucho, a rediseñarlas.

Otro de los puntos de disenso se encuentra en los beneficios "relacionados con el baloncesto" cuyo reparto actual es favorable para los jugadores en un 57-43 por ciento. Al parecer, la pretensión inicial de los propietarios pasaba por un 61-39 a su favor, en lo que parecen, sin ser un experto, unas condiciones de carácter leonino. Todo indica a que un reparto equitativo podría poner de acuerdo a ambas partes.

También la solidaridad entre franquicias se halla sobre la mesa. Se plantea el compartir parte de los beneficios de la taquilla e incluso algunos derivados de los ingresos por televisión. ¿Por qué? Pues porque sólo algunos equipos pueden y están dispuestos a pagar el impuesto de lujo por pasarse del límite salarial y, coinciden, habitualmente, con los que más ingresan. Se trata de que la equidad que inspira la competición también afecte a estas cuestiones nada baladíes.

De concretarse el cierre estaríamos ante el cuarto caso en sesenta y cinco años de historia de una liga que se ha caracterizado por ser un ejemplo de buena gestión al menos desde que Larry O´Brien tomara las riendas de la competición. David Stern afronta, hoy, uno de sus mayores retos. Su experiencia le avala y su terquedad le convierte en un negociante al que no me gustaría encontrar del otro lado de la mesa. Veremos qué resistencia pueden oponer los Fisher, Allen y resto de delegados de los jugadores. Espero que no recurran a la famosa frase que pronunciara Latrel Sprewell cuando le ofrecían seis millones de dólares para renovar su contrato con los Timberwolves: "Recuerden que tengo que alimentar a una familia". De ser así, apuesten por que no tendremos liga ni siquiera en enero.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

2 comentarios:

Explorador dijo...

La situación lógica a la que conduce una competición bien gestionada donde se mira por el dinero es esta, la del conflicto. En el fumbo tenemos un agujero inmenso que no quiero imaginar quien acabará pagando. Espero que todo se solucione, pero espero más que se tome nota de como se hacen bien las cosas y se procura una competición saneada para que pueda perdurar.

Un saludo :)

Javier Palao dijo...

La avaricia rompe el saco!!

Y es que los raperos... digo jugadores, estos de la NBA solo quieren ser más y más ricos... El problema es de base y no laboral. Si los jugadores tuvieran algo de cerebro y algunos estudios dejarían de pedir más dinero para sí y se conformarían con ser archimillonarios solo por jugar en la NBA y sus contratos extradeportivos.

Y es que no es difícil entender que el límite salarial, y que la liga tenga mayores beneficios no es si no beneficioso para TODOS. Porque lo que olvida el subnormal de Fisher y sus escoltas es que SI NO HAY LIGA no hay ingresos de fans, sueldos, ni TV que paguen los partidos. Cuanto más dinero tenga la NBA mejor organizada y gestionada estará.

Por ejemplo si nuestra liga provincial tuviera más dinero de patrocinadores (el triste equivalente a contratos de TV en los pro) a los equipos nos saldría más barata la inscripción y los arbitrajes... Pues magnificando el ejemplo pasa lo mismo.

Sin embargo si un equipo tiene que pagar 3 veces más a las estrellas, solo se conseguirá una liga desequilibrada (mira el fútbol, 2 equipos reinando y 4 que pueden dar la sorpresa, el resto se juegan las sobras). Que quieren 4 equipos ALL STAR y 20 equipos que nadie quiera ver ni en directo??? Eso acabará con la liga y entonces no ganarán contratos ni en Europa, porque... RAPEROS, para jugar al basket, se neceita cerebro, no dinero.

Un 50% de beneficios y unas cláusulas estrictas de limitaciones en contratos son la única garantia de una NBA de caliad, competitiva e igualada.

O en algún caso se invertido mal el dinero de NBA, pioneros en el baloncesto al poner más de 2 árbitros por partido, la revisión por video de las jugadas clave, las mejoras en las exigencias de instalaciones y seguridad o la protección de sus jugadores. La NBA es una máquina de hacer dinero y así debe ser, los jugadores que se dediquen a jugar.

Jordan volvió a jugar en Wizzards por amor al basket y por levantar a su equipo en crisis, y lo hizo por el mínimo salarial, que encima donó INTEGRO a las victimas del 11s en Washington. Eso es amor por el basket. Luchar por que tu equipo sea digno, próspero y competitivo, lo de ahora son raperos que quieren mansiones más grandes para celebrar sus mates en un home cinema.

El lock out, no afecta mucho a los ricos jugadores que se lo tomarán como un descanso mientras siguen tirando en sus pabellones privados. El problema son esos MILES de trabajadores de pabellones, moperos, portadores de toallas, agua, gatorades, seguratas y de más que se quedan en paro hasta que lleguen a un acuerdo... Esos que están ahí gracias a que la NBA es próspera, no a que sus jugadores sean más ricos.

DAN ASCO!

INDIGNADOS----DEL----BASQUET

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