El mayor espectáculo del mundo





Llámenlo oportunismo si lo prefieren que yo hablaré de sentido de la oportunidad. Esta entrada llega cuando llega, en el momento preciso, en un estado de éxtasis difícil de describir con palabras, tras ver en diferido la última y mayor exhibición del mejor jugador de nuestros días: Kevin Durant. Sus 54 puntos suponen su récord anotador, pero es cuestión de tiempo que lleguen partidos con más de seis decenas. Durant anota sin compasión, aunque por compasión muchas veces se apiade de sus oponentes, de los entrenadores e hinchas rivales. Durant anota machando, tras parada y tiro, sobre una pierna por elevación, tras salir del bloqueo indirecto (generalmente un pin-down), encarando a los grandes tras deslizarse en torno a un bloqueo directo y también desde la larga distancia. La amplitud de su repertorio no encuentra parangón en nuestros días. Sólo Stephen Curry puede sacar un listín tan exhaustivo de recursos, pero claro, Dios no le dio el don de hacerlo desde una atalaya de 2 metros y 6 centímetros. 





Blasfemo, y lo hago convencido de que no cometo pecado alguno, al decir que Kevin Durant está en disposición de ponerse a la altura de Michael Jordan una vez finalice su carrera. Las diferencias en el juego apenas se encuentran en ataque (Jordan salía mejor por derecha y Durant por izquierda y Durant tiene un rango de tiro más amplio, mientras que Jordan se manejaba mejor en el poste medio) y cada vez menos en defensa (Jordan más hábil con las manos y más agresivo, aunque el de los Thunder cada vez está más implicado). Las demás sólo se pueden explicar en términos de carisma y mercadotecnia. Lógicamente los seis anillos constituyen una barrera casi infranqueable, pero estos Thunder parecen estar copiando la fórmula que engalanó el techo del United Center de Chicago en la década de los 90. Hasta Scott Brooks ha cambiado las lentillas por unas gafas muy parecidas a las de Phil Jackson e incluso Westbrook, a tenor de sus gestos, parece rendido a la misma evidencia a la que claudicó Scottie Pippen, es decir, que comparte cancha con el mejor jugador del planeta.



Entiendo ahora mejor los celos de Lebron James cuando afirma envidiar la libertad de lanzamiento (matización añadida a raíz de un comentario en twitter del fantástico periodista Gonzalo Vázquez @GVazquezNY) que observa en Kevin Durant. Sin duda, su estilo de juego es muy diferente, pero a Lebron convendría recordarle que su técnica individual y su talento ofensivo están lejos (en lugar de a años luz moderando en este caso mi discurso que no pretende ser contrario a un jugador al que admiro como es Lebron) de los que posee el alero de Washington. Sus palabras me recordaron a las declaraciones que Magic Johnson y Larry Bird se cruzaban allá en los ochenta, afirmando ambos que cada mañana desayunaban revisando las estadísticas del otro. Lo siento por Indiana y por los Spurs, pero en ese escenario para la leyenda en que se convierten a menudo las finales de la NBA, no deberían faltar ni el uno ni el otro. Porque si Magic y Bird dieron un impulso definitivo a la liga en un momento en el que las finales no se emitían en directo, Durant y Lebron también han contribuido a la enésima vuelta de tuerca de un espectáculo, el de la mejor liga del mundo, que se renueva gracias a que cuenta con una fuente inagotable de talento que reside, principalmente, en todos esos niños que asisten con la boca abierta a las gestas de sus ídolos.



Este año, gracias a ese genial invento del “league pass”, he podido revisar más partidos que ningún otro y puedo afirmar que cada noche, a lo largo de ocho meses, hay al menos un partido en el que merece la pena invertir unas horas de nuestra apretada agenda. Es el calendario, precisamente, uno de los grandes éxitos del modelo. Las estrellas de la liga, lesiones aparte, están citadas al menos dos veces al año en fechas seleccionadas a propósito (Navidad, Día de Martin Luther King, los jueves o viernes por la noche,...) en algo que no ocurre en el deporte fetiche de nuestra cultura europea. Sólo si hay suerte, Bayern de Munich, París Saint Germain, Real Madrid y Barcelona se cruzarán una o dos veces al final del año, es decir, puede que finalice una temporada sin que midan sus fuerzas Ribery y Cristiano, Ibrahimovic y Messi. Además, el hecho de que en el fútbol existan atacantes y defensores impide que se realice ese sueño húmedo de nuestra infancia que consistía en que Oliver Aton y Marc Lenders midieran sus fuerzas cara a cara. Es decir, el fútbol ha entendido, con el paso de los años, que su producto debe cubrir todos los días de la semana y todas las horas de los sábados y domingos para desgracia de las estrellas de la radio y los vendedores de transistores. Sin embargo, no ha comprendido el escaso interés que tiene el que el Barcelona le meta un saco al Getafe o el que el Málaga y el Valencia empaten a cero. Aun así, gracias a la inelasticidad de su demanda, al servilismo con el que los hinchas siguen a sus equipos, sea cual sea la mierda que éstos ofrezcan, el fútbol seguirá viéndose y dando lugar, además, a una industria del espectáculo tan de dudosa calidad como rentable.



No sé cómo me las arreglo, pero siempre termino hablando de fútbol, aunque mi tesis nada tenga que ver con el balompié y sí con la magnífica puesta en escena de un producto, el baloncesto, que tiene a bien presentarnos la NBA noche a noche desde finales de octubre hasta mediados de junio. Una puesta en escena, claro, que luce más y mejor cuando se anuncia la presencia frente al auditorio del mejor jugador del planeta, del, a fecha de 18 de enero, unánime MVP de la NBA: Kevin Durant. 





UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajajajaja.durant a la altura d jordan.yo vi los últimos años d Jordán y ni en sueños le llegará durant.
Jajajaja,juanjose.con esas palabras nos has marcado donde esta tu nivel de conocimientos.

Benito

Anónimo dijo...

Yo creo q si el fútbol tiene tantos seguidores es por algo.en vez d insultar años aficionados al fútbol deberías preguntarte que hace mal el baloncesto para q no lo vea ni el tato.

Pensar q tu eres el inteligente y el sabio por ver baloncesto y los del fútbol unos ignorantes inútiles demuestra estrechez de miras.y falta de respeto al q no comparte tu visión del mundo

Benito

Anónimo dijo...

Desde luego arriesgas bastante al comparar a Durant con Jordan, como se entere uno que yo me sé...

Desde luego tiene un gran futuro por delante como dominador de la NBA, Lebron dejará el trono que todavía ostenta (por justicia) en sus manos.

Echo de menos a Kobe entre tus referencias, sobre todo si hablamos de recursos y talento ofensivo, y de dominar la NBA.

Un abrazo

Dani Legend

Anónimo dijo...

Por cierto,por la foto aparentas unos 30 años.me pregunto,como es posible que compares a durant con un jugador que james viste contemporáneamente?

Yo creo que eso lo dice todo

Javier Palao dijo...

JJ Buena entrada.


Llevo desde el año 87 viendo NBA, sin duda, Durant es un HALL OF FAME. Creo que aún no ha tenido un entrenador a la altura, basta con ver la plantilla, que sin ser la de Miami, Clippers o Indiana, es una buena plantilla, y que en muchas ocasiones OKC no sean capaces de salir de: Se la tira durant - Se la tira Westbrook, me parece lamentable. Si OKC cambiara a Brooks por un entrenador bueno, sin duda Durant tendría 2 anillos y 2 MVPs (sin desmerecer los de LeBron que no es santo de mi devoción).

En cuanto a tus comparativas, bueno. Jordan es mucho Jordan, creo que sin duda la gran diferencia es que Jordan tenía mucha mejor Basketball IQ. Es decir capacidad para leer el partido y aportar exactamente lo que el equipo necesita. Durant que para mi es el TOP 1 de entre LeBron, George y él mismo y por tanto de la liga, a veces no es capaz de asistir suficiente (mira sus números en la carrera y la cantidad de posesiones que pasan por sus manos), y otras veces no sabe parar de tirar cuando no está tan acertado para cambiar su juego a algo más colectivo o ir a la línea de personales con un juego más agresivo.

Aún así con estilos muy diferentes, son 2 jugadores que estarán (si todo sigue igual) en el TOP 10 de la historia.

Sobre Kobe, sin duda es comparable a Durant e incluso a MJ. Pero con su problema de egoísmo, defensa mucho más limitada a si la TV lo saca en primer plano y su nulidad como compañero y líder, sin duda lo dejan por detrás de estos 2. Eso sí, de momento a Durant no le avala NADA sobre el papel (anillos, mvp, etc).

Veo a la liga, periodistas y aficionados mucho más con LeBron que con Durant por desgracia, quizás por su carácter humilde y discreto, espero que no pierda el merecido MVP de este año por eso (otra vez).

Otros firmes candidatos atados al record del equipo son Love, George y Aldridge sin lugar a dudas.

Sobre ese tal Benito... Mira, si no te gusta este blog, no entres. Pero venir aquí a molestar y meterte con el autor, que no hace más que contar sus puntos de vista sobre su mayor pasión, no tiene sentido.

Javier Palao dijo...

Por cierto JJ, te recomiendo encarecidamente el partido del viernes PORTLAND - SPURS. Brutal.

Anónimo dijo...

Para el tal Javier.aportar la opinión de cada uno no es meterse con el autor.deberias ser mas respetuoso con las opiniones q no compartes.

Tu quieres pensamiento único y eso no lo vas a tener conmigo.

Todo lo q he dicho lo hice sin faltar el respeto a nadie

Quizás deberías cambiar tu d blog si no eres capaz de aceptar discrepacias y disidencias
si,juanjose no puede valorar eso pq no vivió aquellos años.sus opiniones son descontextualizadas.habra visto partido de Jordán d manera discontinua.y no en su contexto,

Juzga a Jordán d ayer con criterios y análisis de hoy.yo juzgo a Jordán pq lo vivo en su contexto.es así de simple

Benito

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